domingo, 27 de junio de 2010

Y.. ¿Hoy que hay para comer? Les traigo algún alimento para la sesera de adulto.

Introducción

La sociología del conocimiento nació con Max Scheler dentro de un contex­to filosófico y en la particular situa­ción intelectual de la Alemania de la década de 1920; estos orígenes hicie­ron que permaneciera durante 'un tiempo como una preocupación peri­férica para la mayoría de los sociólo­gos, sobre todo los anglosajones. Sólo después de un largo debate acerca de su validez, alcance y aplicabilidad, la nueva disciplina penetró, de la mano de Karl Mannheim, en el mundo de habla inglesa. Los dos pensadores mencionados centraron su interés teó­rico en las cuestiones epistemológi­cas, y sus trabajos empíricos se apli­caron a la historia de las ideas. Ber­ger y Luckmann sostienen que esta problemática es ajena a la verdadera esencia de una sociología del conoci­miento digna de tal nombre. Incluir en ella las cuestiones concernientes a la validez del conocimiento sociológi­co "es algo así como querer empujar el coche que uno mismo conduce": el análisis epistemológico desborda el marco de referencia de esta discipli­na.

El hombre de la calle vive en un mun­do que para él es "real", aunque en grados diferentes, y "sabe", con dis­tintos grados de certeza, que ese mundo posee tales o cuales particu­laridades.

El filósofo, por supuesto, se interroga acerca del carácter último de esa "rea­lidad" y de ese "conocimiento". ¿Qué es lo real? ¿Cómo conocerlo? Podría decirse que la apreciación del sociólo­go se ubica en un punto intermedio. Está obligado a indagar si las diferencias entre las distintas "realidades* no pueden entenderse en relación con las diferencias entre las distintas sociedades. Debe examinar los modos generales por los cuales las "realidades* se dan por "conocidas" en las sociedades humanas, los procesos por los que cualquier conjunto de conocimientos (y no sólo las teorías o las "ideas" prevalecientes entre los intelectuales) queda establecido socialmente como realidad. El doble carácter de la sociedad como "facticidad objetiva" y como "complejo de significados subjetivos", que orientó respectivamente las teorías sociológicas de Durkheim y de Weber, dio paso —sobre todo a partir de Alfred Schuti, en cuya obra se cimenta la posición de los autores— a este nuevo interrogante: ¿Cómo es posible que los significados subjetivos se vuelvan facticidades objetivas? La sociología del conocimiento debe captar la forma en que cristaliza, para el sentido común del hombre de la calle, una "realidad" ya establecida: debe ocuparse del análisis de la construcción social de la realidad.

La construcción social de la realidad (Peter L. Berger Thomas Luckmann)---Es  una obra de carácter fundamental, que ilustra en cierta manera como se pensaba, (mas o menos), durante el cambio de siglo, recibiendo al siglo 20---- Sociología, Conductismo, La idea de ver en el hombre a un animal social, son originarias de esa época anterior a los desarrollos de las “artes de la publicidad” (parecida a la moderna, o sea la de los ‘70s), movimientos de masas, fascismo, nazismo, etc.  Fueron “fantásticas” y delirantes concreciones de ciertas mentes psicóticas de la época, pero que no le quitaran veracidad a algunos sencillos razonamientos de estos dos autores. Y describiendo lo más llamativo de esa época, en la que convivían, de alguna forma, expresiones de un pensamiento “nefasto” y también de una amplia  capacidad de reflexión.

Esta es una  presentación de estos, para que los lean y posteriormente comentare y argumentare sobre su obra.

 

La presente obra ha sido concebida como un tratado teórico de carácter sistemático sobre sociología del cono­cimiento. Por lo tanto, no pretende ofrecer un panorama histórico de la evolución de esta disciplina o hacer la exégesis de diversas figuras dentro de éste u otros desarrollos de la teoría sociológica, ni siquiera demostrar cómo puede operarse la síntesis entre algunas de esas figuras y desarrollos. Tampoco debe atribuírsele ninguna intención polémica. Se han incluido comentarios críticos sobre otras posiciones teó­ricas (no en el texto, pero sí en las notas) solo cuando pueden resultar de provecho para clarificar la presente argumentación.

Aunque nuestro interés no es histórico, nos hemos sentido obligados a explicar por qué nuestro concepto de la sociología del conocimiento difiere de lo que hasta ahora se ha entendido en general por esta disciplina y de qué manera lo haré. Así lo hemos hecho en la Introducción. Al final veremos algunas conclusiones para indicar lo que con­sideramos un "corolario" de la presente tarea para la teoría sociológica en general y para ciertos campos de la inves­tigación empírica.

Continuare…

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